Mantras y Semántica

Un dia como cualquier otro, escuché una frase bastante curiosa: “nuestro primer enemigo es nuestro propio lenguaje y comunicación”. Esta frase, me dio mucho en que pensar, sobre todo en el uso y maluso de las palabras, hasta llegar a rozar la misma metafísica de las mismas. De hecho, si se paran a pensar, llegarán a una conclusión, y es que nosotros no aprendemos las palabras y sus definiciones, sino que las aprendemos mediante un contexto (reto a l@s lector@s a que definan que es el amor, el afecto o el apego sin usar escenas o analogías).

El lenguaje en sí mismo tiene la capacidad de reproducir escenarios no existentes en nuestro imaginario personal, de forma que una verdad evidente o un hecho sin cuestionamiento alguno, puede pasar a formar parte del recuerdo, para ser sustituido por una imagen falsa. Se preguntarán qué quiero decir con esto, y para ello está este post.

En muchas ocasiones, mediante el uso de distribución informativa (sea escrita o audiovisual) se facilita la generación de sucesos falsos, hasta el punto de llegar a detractarnos o defender dicho suceso. Les pondré un ejemplo para visualizar de aquello que estoy hablando. Imaginemos, que en un pais no muy lejano, ocurre una desgracia, tal como una guerra, un golpe de estado, o cualquier desastre natural que provoque la migración masiva de los ciudadanos de dicho país. Supongamos, que dicha masa migratoria busca un lugar nuevo para habitar, por lo que se cobija en países de su círculo inmediato. Según éste breve relato, ¿cómo tildarían a esas personas? ¿quizás inmigrantes? si optan por éste concepto, están equivocados. Cierto es, que por la etimología de la palabra (in-migrans, migrar hacia dentro respecto de quien está ya dentro) haría pensar que lo son, pero no, son refugiados, pero ¿porqué? porque su deseo no es el de emigrar para buscar una vida mejor en base a sus deseos, sino por necesidad y desesperación. Verán en muchos informativos el uso de la palabra inmigrantes refiriendose a éstas personas, porque el concepto en sí tiene ya una connotación negativa y con cierta carga de odio. Entonces, ¿porqué un sistema prevé el uso de una palabra y no otra? ¿porqué usar un concepto que puede engendrar cierto recelo y no el concepto correcto, que significa y fundamenta en un hospedaje humanitario mientras se arreglan sus circunstancias en su país de origen? prefiero que saquen sus propias conclusiones.

Pero no solo con este tema es peligroso y malusado el lenguaje, sino que con  la habilidad suficiente, se crean unas herramientas de oratoria que los llamo “mantras”. Éstos mantras son ideas circulares, carentes de prueba o fundamento alguno, pero con un sentido dicotómico que siempre te lleva al inicio de la misma idea, repitiendose en la cabeza una y otra vez. Pondré un ejemplo muy visual: “estamos en crisis porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Dicho mantra, genera una cadena infinita de pensamiento lógico (“como vivimos por encima de nuestras posibilidades, estamos en crisis y estamos en crisis porque vivimos por encima de nuestras posibilidades”).

Es tal de poderosa ésta herramienta, que seguro ustedes conocen personas de su entorno más cercano que piensan en esta idea de forma aférrima (o lo pensaron en su momento). Ésta herramienta panfletaria se ha usado mucho sobre todo por el sector autodenominado “liberal”, sobre todo para hacer y promover prácticas moral y humanamente deleznables. Pondía, sin ir mas lejos, el ejemplo de la prostitución. En éste caso, los liberales (gentes normalmente endogámicas, nacidas en familia bien sin escasez de recursos) defienden que el liberalismo defiende, dicho de forma resumida al absurdo, la libre acción de las personas para ganarse la vida (un poco al estilo americano de la época de Reagan que usaba el mantra del sueño americano, en donde todos podian aspirar a una vida plena, con casa, coche y blablabla). Esta idea, a priori, es correcta, cualquiera participaría de ella, pero tiene un gran problema, y es que no tiene en cuenta los precedentes, origen y situación de las personas bajo el paraguas liberal.

Y, ¿porqué esto está relacionado con la prostitución? sencillo. Las mujeres que son forzadas a prostituirse (si, forzadas), suelen tener circunstancias que las obligan a tal dedicación (la cual, por mucho que insistan, no es el “primer oficio de la historia”, el cual es otro mantra, porque claro, no había agricultura, caza. creaciones artisticas u otros trabajos previos a la prostitución, ¿verdad?). Ya en la rusia comunista, por ejemplo, se prohibió la prostitución porque atentaba contra la integridad de la mujer, su sustento y libertad.

Éstos mantras, tambien son usados en la actualidad para luchar contra el movimiento feminista, y cada vez de maneras más sutiles (hasta tiene una denominación propia, los “micromachismos”). Dichos mantras, en éste caso, también están disfrazados de trampas semánticas, todas ellas dedicadas a dos dianas: mantener a la mujer “en su sitio”, y desarmar los argumentos fundados para confundir su base. Ejemplos de trampas semánticas hay decenas, como crear el palabro “hembrismo” (en ningún momento histórico conocido ha existido un sistema que oprima y utilice a los hombres a manos de las mujeres) , o la idea de “yo ni soy feminista ni machista” (el primero promueve la igualdad mientras que otro la opresión de machos sobre hembras), debido al mal aprendizaje de los conceptos. Hay también una enormérrima cantidad de mantras visuales, muchos dados en el entorno íntimo, como los baños publicos. ¿Han visto alguna vez algún baño que tenga el letrero de minusvalidos en el mismo que el de hombres? ¿o alguno con servicio para atender a bebés? ya les digo yo que no, y de seguro que recuerdan la frase que rompe ésta idea: “es que en el de las mujeres hay retretes”. Claro, en el de hombres no. Y claro, tampoco hay padres que les apetezca (por gusto o necesidad) poder cambiar a su bebé.

Y por ultimo, también son peligrosas estas herramientas con respecto a la identidad personal. Los humanos socialmente requieren de la necesidad de etiquetar y catalogar a las personas, animales, cosas y acciones para establecer un orden y un control de su entorno. Dichas etiquetas cohartan y sesgan el autoconocimiento personal , limitando a una persona al contenido vacuo de tales apelativos. Y ya no etiquetas, sino tópicos, los cuales provocan que la identidad única de cada persona esten entremezcladas en un standar común (véase “l@ raper@”, “l@ heviata”, “l@ empollón@”, y bueno, ya se hacen una idea).

Son muchos los conceptos, mantras, trampas semánticas, micromachismos y otras herramientas que irán surgiendo, como para mencionarlos en un solo post. Así que, les hago una recomendación encarecidamente: aprendan o generen sus propias definiciones, definanse a si mism@s más allá de las etiquetas impuestas en su entorno, y sobre todo, no permitan que les confundan y manipulen. Aprendan para poder ser independientes de su imagen social, y llegar a ser lo que deseen ser.

 

Ruben Bertos

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Un comentario en “Mantras y Semántica

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