Feminismo y ¿pornografía?

La pregunta del título, ya puede crear miga entre los abolicionistas (meto la prostitución en este sentido) y los defensores de ello como un medio de expresión y de libertad sexual. Pues bien, ambos tienen razón, pero no equitativamente, y explico el porqué.
Allá por el final Siglo XVIII, con la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumière, se creó la primera grabación con contenidos sexuales explícitos para el disfrute masculino, pudiendo reproducir cuando uno guste dichos contenidos en vez de mantener relaciones o, incluso, participar como voyeur en actos ajenos (como ocurría en la Francia en el Siglo XIX, que se convirtió en una “moda” de lo mas común). Esa palabra (voyeur), muy importante, la guardaremos para la reflexión final (no la olvidéis).
Incido en la idea y hecho de que el porno existe plenamente para el disfrute del hombre, y al inicio solo de los más pudientes dado que no era un material de producción corriente ni de primera necesidad, y contextualmente en épocas repletas de cambios y conflictos bélicos y económicos (como la gran depresión), con el añadido de que estuvo prohibido y perseguido hasta los años 60. Por lo tanto, era y es un producto bien codiciado, fuere la época que fuere.
Tras pasar por los psicodélicos y libertarios años sesenta, la industria dio sus primeros pasos hasta llegar a los explosivos años ochenta, donde la industria maduró y se enraizó como tal.
Si hago hincapié en esta progresión histórica, es para mostrar el falocentrismo de su evolución. Los contenidos, los cuales empezaron siendo meras tomas caseras, han ido tomando un camino de agresividad, vejaciones, violencia y sometimiento que distan mucho de la idea de un encuentro sexual corriente, y esto, es un grave problema en la sociedad, dado que la masa social tiende a repetir patrones que observa y asume como comunes. Y si al contenido le añadimos el trato que sufren muchas de las actrices y actores en los rodajes (sobre todo actrices), desde vejaciones a violaciones (como a la actriz Nikki Benz), pues parece que habría que hacerselo mirar, ¿no?
Pero parece que esos problemas, que son tan evidentes, no lo son tanto para aquellos que defienden dicha industria y todos las caracteristicas buenas que aporta, desde neoliberales (quienes también apoyan la legalización de la prostitución) hasta propias actrices (quienes se engloban como trabajadoras sexuales), que usan como bandera la frase/idea “tener derecho a la libertad sexual” una idea que para sus fines, pues es estupenda, peeeero tiene trampa.

Y es que esta defensa por los derechos y libertades (que no son lo mismo, aunque esten relacionados y por esa falta de diferenciación hay confusiones) no es en realidad lo que parece. Una cosa es tener libertad sexual, tanto en hecho como expresión (la cual se puede establecer como derecho), por lo que uno puede expresarse y hacer lo que sus inclinaciones le digan (con la aceptación y deseo de con quienes quiera hacer las practicas que sean). Otra cosa, que es lo que estos sectores defienden, es el derecho laboral sexual, dado que no hay una categoría como tal en el sistema laboral. Es decir, se usa ese mantra para que aquellos que no tienen intereses sobre la industria, pues se arrimen y echen un capote. Esta idea diferenciada es tambien importante, dado que los argumentos de los defensores, al igual que con la prostitución, relacionan una libertad que todos podemos ejercer, con un derecho laboral cuyo interés esta acotado a un sector.

Vista la diferencia, es mas sencillo entender ciertas cosas. Con libertad sexual uno puede (ya sea sol@ o con amig@s, pareja, conocidos, etc), grabar contenidos, y publicarlos en un blog personal, por ejemplo, pero claro, su rentabilidad será mucho menor que la que puede darte grabar ese mismo video con una productora. Aquí anda parte del pastel, y solo lo relacionado con las ideas de libertades y derechos.

Pero volvamos al inicio y a lo que conlleva la existencia de ese tipo de contenidos que tienden cada vez a más agresividad y violencia sexual. Os recuerdo el termino vouyeurismo (ya sabeis porqué es francesa), la cual se basa en la excitación de alguien al observar algun tipo de actividad sexual, por lo que chavales y no tan chavales que vean porno, estarán alimentando en si mismos actitudes de voyeur que les generan una sensación placentera de cierto morbo. Y lo que sucede con esto, es un poco predecible, y es que relacionan ese morbo voyeur con los contenidos gonzo de esos videos, por lo que repetiran dichos patrones por sentir el morbo reflejo que tienen cuando ven los videos, pero aumentado, porque ahora son ellos los protas. No hace falta decir qué pasaría si todos los chavales y no tan chavales hiciesen acopio de las prácticas realizadas en dichos contenidos gráficos, y las realizasen como comunes y corrientes, le guste o no le guste a la mujer en cuestión. Y ya no solo eso, y es que esa actitud puede ir transformandose en diversas actitudes machistas babosas (dado que la mujer en el porno es totalmente cosificada), acoso, daños al honor, insultos y toda una espiral agresiva hasta acabar perpetrando violaciones. En realidad, una de las cosas mas curiosas, es que aquellas mismas personas que participan de esta industria y la defienden, que toman la bandera de la libertad sexual, son las que luego tienen coartadas esas mismas libertades, dado que lo que hacen o dejan de hacer en sus grabaciones, está dirigido, tanto la forma como los contenidos, por lo que tan tan libre, no es.

Hay algunos sectores que se quieren desvincular, haciendo un tipo de pornografía, digamos, más fiel a la realidad (porque no hay que olvidar, que todo lo que ocurre en un film porno, es irreal e hiperbolesco), como el denominado X-art (como Erika Lust) cuyos contenidos se tildan de “pornografía feminista” (en donde las mujeres son protagonistas), los cuales distan mucho del sexo gonzo y vejatorio que se hacía referencia antes.

Todo ésto, como todos los problemas de esta índole, son en gran parte educacionales. El desconocimiento y la falta de información veraz cuando debe tenerse, provoca que lxs chavalxs acudan a fuentes de información que bueno, información tienen poco, y ya no solo me refiero a educación sexual, sino también conceptual de ideas relacionadas, como una educación feminista de base para educar a humanos, y no a cuñados neoliberales que siempre van a defender sus intereses personales aunque eso dañe de muerte los derechos y libertades de las mujeres. De hecho, siempre que sea considerado el sexo como un derecho, y no como lo que es (una libertad y opción basada en una condición), pues siempre provocará que uno llegue a pensar que su derecho a recibir placer sexual está por encima de la libertad de con quien lo quiere consumar, cosa que evidentemente carece de total coherencia.

En definitiva, la pornografía, que podría haber seguido otros derroteros más puramente artisticos y con diversidad de enfoques, ha quedado en una práctica rancia, machista y misógina, que no respeta a las actrices y que conlleva unas connotaciones para los individuos sociales muy lejos de las adecuadas, incitando más a la sumisión sexual que al divertimento sano en las relaciones sexuales y personales. Pero claro, ¿quién podría querer que exista tal situación?

 

Rubén Bertos

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