De las dicotomías de las palabras 

Ésta mañana, me encontraba en la cama recién despierto, a una hora bastante mas temprana de la que dicta mi despertador. Como otras veces, me dedique a mirar al techo para ver si, con suerte, podría recuperar el sueño interrumpido, pero en su lugar, ya sabéis que pasa, el coco empieza a funcionar antes de darte cuenta.Una pregunta me surgió aleatoriamente: Se puede ser idiota e inteligente, a la vez? y de ahí, una derivación contraria: “se puede ni ser idiota ni ser inteligente, a la vez?”

Quien lea esto, podría tacharme de lo mismo (de idiota o insensato por plantearme estas preguntas en lo que viene ser el momento de despertar), pero ahora entenderéis porqué. Partamos de la base de que nuestro cerebro es modulado por las palabras e ideas que pensamos, hablamos, expresamos y escuchamos. Hay un muy buen ejemplo, citando al libro de “la burbuja de internet”, en donde se trata de la radicalización de las personas a raíz de la selección de contenidos mediante un logaritmo, por lo que se escogen los contenidos según los clicks (enlaces a noticias, ofertas, etc) seleccionados por el usuario, por lo que habrá mas proporción de contenidos con poca variabilidad, por lo que incitaran al usuario a tener una perspectiva mas agresiva hacia o contra ese tema en cuestión.

Dado que la estructura conceptual de los apelativos siempre es dicotómica complementaria (fe@/guap@ por ejemplo), cuando se usan en una frase, ésta sonara tajante y asertiva, y eventualmente se le tildará al interlocut@r de extremista/radical. Para evitar esto, se pueden usar moduladores cuantitativos tales como “algo”, “poco”, “mucho”, “bastante”, etc. Estos moduladores junto con los apelativos hacen que las conversaciones necesiten invertir mas tiempo para poder encontrar un punto medio dentro del entendimiento de la misma.
En su momento, ya escribí una entrada dedicada a la mezcla de apelativos cualitativos y moduladores cuantitativos, pero éste tendrá algo mas de profundidad, sobre todo desde el punto de vista de la sensación de extremismo o de asertividad en las expresiones.

Desde el punto de vista de la modificación de la comprensión según el uso de unas u otras palabras, existe en el día a día un claro ejemplo: el uso del termino “parad@” en lugar de “desemplead@”. Para entender esto, explicaré brevemente como aprendemos los conceptos durante la vida educativa, y posteriormente la vida adulta. Cuando se es un recién nacido, y apenas casi se balbucean los nombres de los progenitores, se relacionan los objetos y situaciones con una palabra que su cultura, zona geopolítica y regionalismos le haya otorgado. Esa es la clave, la relación de objetos finales con una palabra, pero lejos de una definición imaginativa y descriptiva de lo que podría ser o no ser. De ahí que haya tantos cacaos mentales cuando se instauran dos entidades independientes con sus propios conceptos, en una sola identidad mutuamente dependiente llamada “relacion”, sin antes haber hecho una conocencia profunda real de los conceptos y reflexiones mutuas. Esto quiere decir que, si se usan palabras que han sido definidas para un objeto, en otro objeto o situación, se asumirán ambos roles o características, y he aquí el peso de cambiar, en este ejemplo, el termino “desempleado” por “parado”.

Una persona (u objeto) parada, en términos absolutos, es aquella cosa con ausencia de movimiento, que no hace nada, ni como actividad ni como desplazamiento, nada de nada. Sencillamente, aquellas personas que son tildadas de paradas, y que asumen dicho apelativo, puede hacerle pensar a uno que se siente “detenido” en un espacio concreto sin ser productivo, sin ser nada, mientras que el mundo sigue sin esa persona. Esto, no hace falta que lo mencione, puede producir unas incoherencias personales y malos sentimientos que lo declinen a una depresión, o incluso el deseo de querer perder la vida. Y estamos hablando de una sola palabra que, por ejemplo, se hace eco el “mass media” en la practica totalidad de sus noticias al respecto del desempleo (de hecho, no suelen decir desempleados, sino “datos de desempleo”, perdiendo la proyección de dicha definición).

Como he mencionado, es curioso como la mayoría de las modificaciones lingüística las provoca el mass media. Hace no mucho leí una noticia en donde se expresaba que los “millenials” no estaban preparados para la universidad, y coincidentemente, un tuitero modificó el titular y el contenido, cambiando la expresión a lo que en realidad se refleja, y es que el hecho de haber estado modificando las leyes y planes de educación en cada cambio de gobierno, junto con los cambios de precios públicos, a cada año mayores, recortando presupuesto para becas y provocando una endogamia en el profesorado, hace que los alumnos tengan muchas mas trabas, y como todo, llegara el punto en que la educacion pueda costearse solo por unos pocos. Yo he sido estudiante, me ha pillado en medio el cambio de licenciatura a grado, y todas las personas de mi entorno universitario junto conmigo, hemos sufrido tropelias sin castigo alguno hacia las autoridades que lo perpetraron, como son los cambios de precio por credito en asignaturas sin docencia (que pasaron de unos 80 euros, solo el examen, a unos 300) duplicando el valor final de la matricula de ese año, y para colmo, el cambio se produjo una vez pagadas las matriculas, alegando un error en el calculo (claro, llevaban dos años cobrando ese precio por credito, y viendo que haciendo el porcentaje de rebaja a cada credito, en vez de al total de la matricula, se ganaba mucho mas, pues ale. Para que vamos a continuar con un precio relativo asequible y que casi cualquiera pueda intentar terminar su carrera.

Por lo tanto, como digo siempre, os animo a que tengáis pensamiento critico, a que intentéis entender las noticias con su contexto real, y eso se hace leyendo medios locales, blogs e informaciones no industrializadas, dado que dichos medios industriales tienen intereses (los mismos medios que solo hablan de venezuela, los que inventaron los términos tan deleznables como “feminazi”, turismofobia, “nini” o “millenials”, y la personalización/despersonalización de una entidad gubernamental según sea la noticia buena o mala, como decir “Mariano Rajoy” en vez de “presidente del gobierno”, o “Carmena” en vez de “ayuntamiento de Madrid”).

Jamas os dejéis llevar por la senda que el mass media quiere, por que sino, el librepensamiento quedará obsoleto.

 

Rubén Bertos

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Un comentario en “De las dicotomías de las palabras 

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