Homvres ≠ Hombres

Queridos hermanos de género impuesto

Os escribo estas humildes palabras para comunicaros una triste y real noticia: todos los hombres, sin excepción alguna, estamos infectados. Pero no os alarméis, porque esta enfermedad tiene cura. Como toda enfermedad, lo importante es acertar con el diagnóstico, y más aún, aceptarlo cuando nuestro médico nos lo comunique.

Como cualquier otra enfermedad rara, uno puede llegar a pensar rápidamente que “¿cómo me va a pasar a mí eso?”. Pues sí, claro que puede, porque resulta que ésta es una enfermedad genética, pero no del cuerpo individual, sino de la genética del sistema en el que vivimos. Si aún no has adivinado el nombre de éste monstruo, te lo diré: Se le conoce como machiiiiiiiiiiismo (leer con voz aterradora).

Bueno, ya vale de dramatismo y entradas modo thriller. Compañeros, no os rebotéis cuando os llamo machistas, porque no forma parte de vuestra identidad real, ha sido impuesta, transmitida de generación en generación hasta la actualidad, adaptándose a cada sistema social nuevo y emergente. En nuestro caso, nos generan una transversión de lo que debería ser nuestra identidad propia, y nos la sustituyen por una suerte de patrones de comportamiento machistas que han sido obtenidos via parental, televisiva y mediante las conexiones con otras personas. Vamos, una red de cojones, y nunca mejor dicho.

Echad algún dia una mirada adentro vuestra, y recordad el niño que alguna vez fuisteis. Recordad esos momentos duros en donde alguien te pegaba y cuando llorabas te decian que dejases de llorar, que eso lo hacen las niñas. Pensad en esa idea que nos grabaron mediante martillo y cincel, que las mujeres son más débiles que los hombres y que por ello hay que protegerlas. Ahora pensad lo absurdo que suena esa frase cuando años después descubres que las personas somos genéticamente “idénticas” (salvo los cromosomas sexuales) y que esa tontería de idea que, junto a otras miles, forma parte de un adoctrinamiento sistémico.

Recordad todas aquellas referencias, desde las religiosas (como adán y eva y el destierro de lilith porque es mala, es la novia de la serpiente y no se somete a adán) a las familiares, en donde se nos enseña a ver de una forma hipócrita a las mujeres como “milagros dadores de hijos” (por lo que se basa el sistema capitalista y proletariado) por un lado, pero por otro nos enseñan que en “las casas con luces de neón hay mujeres que dan amor a hombres por dinero”. Una autentica asquerosidad y violación de lo que es ser un humano.

Pensad que, si os estáis sintiendo mal por lo que leéis, eso es muy bueno, significa que sabes identificarlo. Pero, si estáis pensando de forma agresiva, porque pensáis que os estoy ofendiendo, no es así. Quien se siente ofendido es ese monstruo machista que como un alien, nos manipula y nos hace crecer como alguien que no somos.

Recordad todas esas situaciones en donde se sobre estimula nuestra iniciativa mediante premio y castigo en vez de estimular nuestra resolución de problemas, por lo que nos impulsa a actuar o responder aunque no tengas ni idea del tema o el tan mencionado mansplainning (aparecido, segun he leido, del libro de Rebecca Solnit “Los hombres me explican cosas”).  Así es como se contagia y nos enferma.

Daos un paseo y pensad cuántas de las pautas de comportamiento y reacciones que tenemos son debidas a ese “deber” que tenemos que portar para ser verdaderos machos. Seguid con el paseo a vuestras profundidades, y al final, en lo más profundo, habrá un lugar al que seguramente jamás habréis estado: la celda donde se encuentra vuestra inteligencia emocional. El ideario machista funciona como un inhibidor competitivo, es decir, mientras que sigamos enfermos, no podremos tener un desarrollo psicoemocional y afectivo correcto. Seríamos unos cuñaos principescos arreglatodo que no nos aguantariamos ni nosotros mismos.

Cuando menciono la inteligencia emocional, me refiero a cómo el machismo nos ha destruido prácticamente la empatía y todo el abanico de emociones que podríamos y deberíamos tener, y cómo nos ha encarrilado toda esa energía emocional a la sobre expresión de la ira y la euforia. Pensad en cómo se golpean los niños cuando celebran un gol o una canasta, o cuando los que han sido marcados sufren la frustración con rabia por no haber sido lo suficiente “homvre”. Todo esto lo bebemos desde la televisión, los cuentos de caballeros matadragones y salvaprincesas, que pasaba por alli y se morrea porque si con blancanieves oiga, porque eso es lo que hace un “homvre”, tener exceso de iniciativa motivado por el ego.

Pensad en esas posibles relaciones que no habrán podido ser, y sólo porque la falta de conocimiento sobre nosotros mismos, nos hace estar incómodos cuando sentimos una cosa diferente a esa ira o euforia, y como somos unos niños en ese sentido, como tales, salimos huyendo. Pensad todos vosotros, que alguna vez quisisteis bailar o quisisteis cantar, y que por el hecho de que se etiquetase como “de afeminados”, te lo replanteases y al final eligieses el deporte eje, cómo no, el futbol.

Cuando ya hayáis vuelto del paseo, pensad ahora un rato. Todo este adoctrinamiento que produce una red de cojones (literal) está nutrida de una imagen misógina, cosificante y perniciosa que (por cojones) intenta englobar a todas las mujeres. Y ésto, pues no puede ser. Por eso, no os preocupéis, que para ello existe la cura: una inyección directa de feminismo.

Para aclarar un poco los conceptos (dado que los patronos patriarcales nos meten a capa y espada que es el antagonista del machismo, cosa que sería el hembrismo pero no existe) imagináos una islita virgen desolada en donde habitan personas deconstruidas (mujeres y hombres) y todos viven en igualdad, sororidad y fraternidad. Eso es lo que quiere el feminismo, darnos una ducha descontaminante en forma de proceso de deconstrucción y eliminación de esos patrones de respuesta en el comportamiento y pensamiento.

Imaginad un mundo en donde, cada vez que abrís la boca y hablais, la gente a vuestro alrededor no lance su mano automaticamente a para en señal de verguenza (facepalm*) por lo que habéis dicho. Un lugar en donde las mujeres puedan ir sin miedo por la calle por poder encontrarse a un hombre y que les haga algo. Un lugar en donde los espacios de juegos mixtos no sea disueltos porque los niños quieren jugar al futbol sin las niñas. Un lugar en donde no haya publicidad sexista y cosificante que nos convierta en machos sobre estimulados sexualmente. Un lugar en donde podamos llorar y sentirnos tristes sin tener que sentirnos “afeminados” y poder resolverlo de forma madura. Imaginad un lugar en donde puedes estar feliz sin estar encabronado por imperativo de género, y sin ello poder convivir todos sin la identidad de clase/género que pretende (y no podrá) subyugar a las mujeres.

Porque ésto, solo existe un camino amigos mios, y es un mundo feminista con hombres y mujeres, ambos curados de la enfermedad del machismo. Dejad vuestro supuesto ego dolido a un lado (que no es vuestro) y haced introspección con todo lo leído, porque me gustaría veros a todos (una vez deconstruidos) en esa islita tan apacible.

Peace, love, unity, and having fun

R.B.C

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