El uso de la ciencia para justificar el machismo

Escribo esta entrada porque estoy un poco-muy-mucho harto de que usen la biología (con sesgo de género evidentemente, usando las pruebas que a cada cual le salga de los mismos, creando un sesgo de información) para “justificar” porque los “hombres somos agresivos y violadores por naturaleza”.

Desde que el feminismo radical (el que vale) ha estado extendiéndose con su implacable y progresiva fuerza, han sido bastantes los intentos de usar la biología para sustentar que “bueno, es la naturaleza del macho el ser violentos y blablablá, porque tenemos testosterona y somos muy machos”. Os dejo a continuación el “artículo”, por llamarlo de alguna manera, pero no es el único ¿eh? Hay otros tantos, e incluso peores, de personajes supuestamente meritorios en España.

https://elpais.com/elpais/2018/04/27/opinion/1524849714_420948.html

Para empezar, ambos sexos, tenemos testosterona (y también el resto de los mamíferos, reptiles, aves y todo maldito bicho que tenga gónadas -testículos y ovarios-). Las gónadas son estructuras homólogas y ambas funcionan “igual” (según su nivel de secreción), salvando la estrategia reproductiva (un óvulo, estrategia cualitativa, y los espermatozoides, estrategia cuantitativa*1). Lo digo, porque parece que la tenencia de la testosterona (que es una hormona más bien con efecto de modificación estructural y no con el comportamiento) es solo propio de machos y es lo que “justificaría” según esos mismos su comportamiento, pero entonces ¿cómo se explica que las mujeres, que tienen testosterona, no realicen unas pautas similares a hombres con niveles de testosterona similares? Pues te lo digo yo, por los patrones de comportamiento heredados, entre ellos, la idea de que la testosterona es de machos, y si las mujeres tienen testosterona alta, tienen comportamientos “típicamente masculinos” (no lo digo yo, buscad cualquier articulo basura con los conceptos “testosterona” y “agresividad”, la de panfletos e idioteces que se encuentran).

La testosterona, en ambos sexos, tiene unas funciones estructurales similares (casi todas metabólicas y para determinar ciertos caracteres secundarios) y unas reacciones iguales respecto de niveles altos, y es que la testosterona es un efector del metabolismo energético, de forma que, a más testosterona, más energía metabólica. Y aquí, es donde se hacen los tertulianos la picha un lio (y digo picha porque, qué curioso, quien suele usar la biología para “justificar” el machismo, son hombres), ya que relacionan un componente meramente biológico con unas pautas de comportamiento que son heredadas, algo que es como poco de ser un irresponsable del demonio, ya que se ofrecen (encima en un periódico de tirada nacional) ideas tan confusas que al leerlo hacen que, por un lado, las mujeres sientan asco (más si cabe) y los hombres sentirse bien porque, bueno, es que es nuestra naturaleza, ¿no? Pues mira, NO, y bien grande.

Y os cuento las razones. Imaginaos a un niño, está en formación, y aún no ha desarrollado su sexo ni sus inclinaciones. Entonces, ¿cómo se explica que tengan comportamientos machistas, antes siquiera de usar la testosterona como tal? (me refiero a testosterona como “el demonio que nos hace hacer cosas machirulas). Pues yo te lo digo: PORQUE SON COMPORTAMIENTO HEREDADOS, NO INHERENTES. Los peques en formación (hembras y machos humanos) tienen un enorme gasto metabólico, dado que están creciendo, y por lo tanto tienen ese exceso de energía que los hace tan característicos, lo cual acaba en el sumidero de la iniciativa, es decir, l@s niñ@s tienen unas ganas enormes de hacer de todo, hasta que se les gasta esa energía. El primer error de esos tertulianos y escribecolumnas vendedores de pachuli, es relacionar directamente ese exceso de energía (necesario para la vida ¿eh? Para estrategias de huida, caza, etc) con un comportamiento dominante sexual basado en esa iniciativa, cosa que no es una falacia lógica (presumir que desde A se llega a B directamente, porque así lo parece) como toda lógica que quiera justificar el machismo y las violaciones. La actividad sexual, como toda actividad, requiere de energía, pero lo que es incorrecto es el enfoque de que esa energía se dirige plenamente a la líbido y el deseo sexual, algo que podría haberse puesto en evidencia usando variables de confusión*2.

Ahora bien, coge a esos peques, y dale una educación diferencial, en donde a los niños se los infraestimula (como a los militares), se les entrena alejados del amplio abanico de emociones que existen y podemos vivir, de forma que terminen sin sentir nada más que rabia o ira como reacción (solo imaginad a hombres cuando “celebran” alguna victoria vital, y observad si es o no una respuesta feliz-agresiva). Infesta su cerebro de publicidad panfletaria que, de forma directa o indirecta, exponga a las niñas como débiles, necesitadas de atención, estáticas y raramente interactuantes (luego os “sorprende” que una mujer haga cosas “increíbles” como escalar, bailar, o cualquier cosa que en realidad es lo más normal del mundo), para luego usar esas mismas características, añadiéndolas otro pequeño grupo de detalles físicos arbitrarios (poco comunes en la población), para invertir la idea de la distribución normal de esos detalles (es decir, hacerlos ver como “necesariamente comunes” cuando no lo son), y tendrás como resultado una mentalidad machista y opresiva hacia las mujeres.

Pongo entonces, un ejemplo en las antípodas de lo ya mencionado ¿Por qué a los violadores y pedófilos, ya adultos, que han sido castrados químicamente (medidas efectistas y garantistas, pero no útiles) siguen reincidiendo en sus asquerosos delitos? Pues porque las violaciones, al igual que los abusos y demás basura machista, no tiene NADA que ver con el sexo ni el nivel de testosterona (salvo que el asqueroso en cuestión lo use finalmente como “trofeo”- siento escribirlo así, pero es para que se entienda-), sino con patrones de conducta que buscan humillar, someter y dominar a las mujeres. De ahí que los violadores, aun siendo castrados, reincidan en sus delitos. Pero claro, es mejor quedarse en señalar solamente al culpable de los hechos, olvidando y dejando de lado el intermediar el problema en sí, que es el SISTEMA completo el cual perpetúa los estereotipos de género y toda la basura diferencial (entre otras cosas), que es lo que hace que niños sanos, normalitos y corrientes, terminen siendo violadores y pedófilos.

Ese sistema que ignora por completo la inteligencia emocional y sexual que necesitamos para crecer, y la identidad única de cada uno, sustituyéndola por libros de autoayuda escrito por vendedores de pachuli e ingentes cantidades de pornografía y libertinaje sexual (solo para machos claro) a golpe de cartera. ¿Qué hombres podemos salir buenos de un sistema así? Con esto no quiero plasmar una capa de victimismo a los hombres, ya que todos tenemos en nuestras manos la decisión de enfrentarnos a nuestra identidad de género (con sus patrones de comportamiento y caspa cuñadomachista) y deconstruirnos para entender finalmente quienes somos nosotros en realidad.

Ya basta de usar definiciones o conceptos biológicos para defender algo que no debería existir, ya que el machismo en sí mismo solo existe virtualmente gracias a los esfuerzos de aquellos quienes han hecho como suya esa “identidad de género” de ser un macho. Y sí, habéis leído bien, existencia virtual, ya que en los entornos naturales (salvando ciertos comportamientos de nutrias y otros bichejos EN CONDICIONES MUY CONCRETAS) no existen tales constructos ni comportamientos agresivos y de sometimiento hacia las hembras de la misma especie, salvo en la humana. Esos comportamientos son más propios de sistemas sociales sádicos carentes de una educación emocional empática como debería ser.

Así que ya vale de dirimir y echar la pelota a cualquier tejado incorrecto (y menos en la ciencia), ya vale del “yo es que no soy como ellos” y aceptemos que el problema nos lo han hecho mamar desde antes siquiera que nazcamos, y por lo tanto el problema somos nosotros, los hombres (y mujeres alienadas). Dejad vuestro ego de lado, y no pretendo hacer una riña, sino una llamada a la deconstrucción, a aceptar la asunción de que “puede, es posible, quizás” no tengáis razón. Sobre todo, os invito a que escuchéis a las mujeres de vuestro alrededor, aquellas que llevan siendo nuestras víctimas obligadas desde que el patriarcado existe, porque como en todas las cosas, se puede hacer por las buenas y por las malas. Las mujeres han demostrado tener más que paciencia con nosotros para deconstruirnos, así que les debemos eso, y mucho más.

R.B.C.


*1 –> Dato curioso: hace unos 7 meses, publicaron este artículo:

https://www.quantamagazine.org/choosy-eggs-may-pick-sperm-for-their-genes-defying-mendels-law-20171115

El cual detalla cómo se ha descubierto que en realidad es el óvulo quien selecciona los espermatozoides y que no es un mero recurso pasivo, algo que se “creía casi a ciencia cierta”, sumándole al óvulo, posteriormente, esas características de docilidad y sumisión que el patriarcado dice que tienen las mujeres.


*2 –> Las variables de confusión (o terceras variables) son un tipo de variables que no fueron contempladas a la hora de realizar el diseño experimental o la experimentación misma, por lo que podría aparecer una correlación no real que justifique nuestras premisas, como lo son muchas referencias que estudian la testosterona, dado que (para mi opinión) rara vez relacionan bien sus resultados con los patrones de conducta. Pongo un ejemplo:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0121438117300206

Aquí relaciona directamente una mayor testosterona con un índice más alto de aceptación de situaciones de riesgo financieras. Un absurdo en sí mismo ya que esta atribuyendo una relación directa a una pauta de comportamiento, el cual es un constructo artificial (no existen las inversiones en bolsa en la naturaleza xD) y, por ende, responde a aspectos básicos de la educación y desarrollo social (y su enfoque de género) de esos “inversores arriesgados cargados de testosterona”, aspecto que ni se tiene en cuenta (variable de confusión) a lo largo del estudio. Dicho de forma simple, no han contado con el tipo de educación como variable (ni en este ni en la mayoría). Es por este ejemplo y otros miles, que se necesita formación al respecto de la perspectiva de género en ciencia (y no ser influenciados por ello), y no solo en ciencia, sino en todos los aspectos formales de la sociedad, como lo son el periodismo (da igual el medio de difusión), política, servicios públicos como la educación, sanidad, justicia y, sobre todo, en la educación familiar, ya que es uno de los grandes anclajes desde donde se perpetúa el patriarcado.

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